Amigos y amigas: por fin tenéis la oportunidad de pasar todo el tiempo que queráis en y con una vagina (si es ese vuestro sueño, por supuesto). Un estudiante de arte en San Francisco no tiene más espacio para guardar este fabuloso sillón y por la módica suma de 600 dólares (unos 380 dólares) podrá ser vuestro y tener una preciosa y rosa vagina en el salón (o donde queráis) todas las noches.

Es una oportunidad única para experimentar qué se siente apoyar la cabeza en un clítoris-almohada mientras miráis televisión. Genial y en Ikea seguro que no está.
