La sonrisa que gastan los politicos en actos públicos no es más que pura fachada, tal como demostró el presidente francés Sarkozy cuando insultó a un asistente al congreso de agricultores y ganadoros al que asistía. El señor se negó a darle la mano mientras le decía a Sarkozy "No me toques, que no me gustas", a lo que el presidente francés le respondió "pues entonces te largas, pobre gilipollas". Está claro que llevar cuatro guardaespaldas le sube la moral a cualquiera, pero lo malo para Sarkozy fue que todo quedó grabado en una secuencia de vídeo que ahora se ve en todo el mundo y que ayuda a que el presidente francés pierda un poco más de popularidad en los sondeos. Siempre podrá pillarse otras vacaciones de lujo pagadas por sus amigos millonarios y recibir mimitos de la Carla Bruni.
