Pongamonos en situación: Vienen los hooligans ingleses a ver como uno de sus equipos juega un partido en Barcelona. Se pelean entre ellos y con los residentes que pasan por donde estan bebiendo sin parar. Se mean en cualquier esquina. Se emborrachan. Vomitan. Generan disturbios con la policía… y no pasa nada. Ahora, cuando viene el nene guapo de McLaren, y cuatro aficionados disfrazados de carnaval le hacen cuatro burlas, vienen los ingleses indignados montando campañas anti-racismo afirmando que esto es un asunto de estado. Y nosotros encima tenemos que pedir disculpas. Los aficionados españoles este año van a pagar la rabia de McLata por todo lo que pasó la temporada pasada. Una forma de magnificar un hecho más que aislado. Una estrategia de echar leña al fuego. Una forma indecente de aumentar el racismo. Hay que ver lo mal que nos llevamos desde lo de Lepanto….
